La lengua puntuda de Daniel Alcaíno no dista mucho de la de su personaje Yerko Puchento. Es que “ambos” tienen algo en común: son ciudadanos informados que no se quedan callados. Como su show, esta es una conversación “Sin Censura”.
NOTA ESCRITA PARA EL NORTERO
“Yo venía mucho a Antofagasta antes, cuando estaba el Tupamaru”, comienza a rememorar el actor Daniel Alcaíno con la velocidad expresiva de su personaje Yerko Puchento (“Vértigo”, Canal 13), el cual “lo trajo” hasta la Casa Astore el pasado martes 15 con su show “Sin Censura”.
“Nos quedábamos en la Torre Pérez Zujovic con unos amigos, nos tirábamos clavados en la puntilla, nos íbamos a probar al CDA, pero Taltal siempre fue mi epicentro, porque era piolita, no entraba nadie, me sentía el único extranjero de esa tierra, y qué rico, me gusta la gente como es, me siento un taltalino de corazón, como dice la canción, ¡Caliche en mi corazón!”, indica animado en menos de 15 segundos. Ahora entiendo por qué es capaz de presentar su monólogo de 70 páginas e improvisaciones en una hora y media.
Antes del show, y luego de la prueba de sonido, conversé con Daniel, quien no dista mucho de la puntuda lengua de Yerko. Es que “ambos” tienen algo en común: son ciudadanos informados que no se quedan callados. Del horror al humor, un chiste. He ahí el leit motiv y la gracia de su espectáculo que lo ha tenido en cartelera un año en Santiago y regiones.
Sin Censura
“Mucha gente me pregunta por el título del show, ‘¿es porque te censuraron en el 13?’, y no, es como un principio que no se tiene que olvidar no más, no le echo la culpa a nadie de nada, aquí hablo de lo que se me pare la raja”, aclara Daniel, acomodándose en un sofá del "Hall de la Fama" del Astore (donde hay prendas hasta de Ricky Martin).
Así es como habla de farándula, pero sobre todo de los políticos en Chile. Es más, "Ahora les toca a ellos", reza el eslogan de su show. “No nos importa lo que haga Daniella Campos con su vida, pero sí lo que hace un ministro con el dinero de todos”, dice en tono de declaración de principios. “Esta obra es una invitación para decirle a la gente ‘todos somos iguales, Ud. puede reclamar’, es un llamado a ser más verdadero y cara de raja, a decirle ladrón a los ladrones, corrupto a los corruptos, pero con humor obviamente”, detalla.
Hace unas semanas Jorge González se presentó en Antofagasta y hacía la observación que en Chile vivimos en una censura no sólo de la boca para fuera, sino de la boca para dentro, "gracias" al legado comunicacional de la Dictadura de Pinochet…
“Se nota mucho en todo, en la gente que dice ‘no digas nada’, ‘no te metas en nada’, nadie la quiere cagar, y si no siempre hay una sacada de pillo: ‘yo no lo dije’, ‘fue una sacada de contexto’, ‘un vacío legal’, ‘el periodista me lo bajó de título’, ‘me malinterpretaste’, pero nadie la caga, y siempre le echamos la culpa a alguien.
Al final le echamos la culpa al modelo, el mismo que crearon los políticos que hoy día gobiernan, porque para ellos pasamos de ser pueblo a ser cliente, y ahora consumidor, y el consumidor al único que le puede reclamar es a un call center, a un número de teléfono. 'Si quiere pegarme un combo en l’hocico, marque 1; si quiere pegarme una patá en la raja, marque 2; si tiene mucha rabia y se quiere quemar a lo bonzo, marque 3'; entonces la gente no visualiza donde está el poder, donde está Charlie (Los Ángeles…) escondido detrás. Entonces expresarse se hace más difícil. Antiguamente existía el almacén de barrio, atendido por su propio dueño, quien daba la cara si algo te salía malo, y te lo cambiaba… pero ahora no hay rostro, sino familias que se fusionan y se convierten en grandes consorcios”.
Una crisis que van desde el consumo hasta los partidos políticos...
“Nosotros pensamos que si no estamos en un partido político, no podemos expresarnos políticamente. Es que en este país desde siempre se le ha tenido miedo a la descentralización, porque eso permitiría crear naciones propias, como el pueblo mapuche (que es ejemplo más grande), que tiene derecho a su autonomía y a gobernarse según sus propias leyes y creencias, pero no los dejan por el Estado.
Igual que en las regiones, prefieren ellos tener el control desde el centro por el conservadurismo, por algo O’ Higgins mandó a matar a Manuel Rodríguez, porque él apostaba por un gobierno ciudadano donde estuvieran incluidos todos: los pobres, los peones, los trabajadores; ellos son los verdaderos representantes y protagonistas en estos 200 años de historia, son los verdaderos héroes, los verdaderos grandes patriotas, la gente pobre y sacrificada: los mineros, las víctimas de las matanzas, esa gente olvidada.
Nosotros con esta obra quisimos decir, estos son los famosos, pero en el fondo para recordarles que todos nosotros ganamos la democracia, bien o mal, con el sacrificio del pueblo, del 80%, de la mayoría que no tiene nada, frente a estos pocos que lo tienen todo, y que más encima no les gusta que los juzguen ni los hueveen sobre un escenario”.
Sin miedo y con fundamentos multimedia…
“Claro, estamos diciendo con imágenes y videos, el Ministro del Interior ¡votó con el carnet de manejar!, ese Ministro de Salud dijo ¡pregúntenle a las vacas!, esta Ministra de Planificación amaneció con un zapato azul y otro rojo, o sea, no es capaz de planificar lo que se va a poner al otro día, ¡qué va a saber planificar!… Nadie está en su puesto, ¡qué hace Goñi, un ingeniero comercial, en el Ministerio de Defensa!, ¿contar la balas? La inoperancia en el Ministerio de Transportes que se ha reído de la gente con el Transantiago, o sea, siempre están poniendo inoperantes”.
La Presidenta Bachelet en su campaña acuñó el concepto de “Gobierno Ciudadano”, ¿dónde quedó eso?
“Esto no había que creerlo desde el principio, cuando Aylwin dice ‘justicia en la medida de lo posible’, uf, huevón, fue muy poco lo posible: todo estaba tranzado, trazado y amarrado. En el fondo, pasamos de una Dictadura Militar a una Dictadura Civil, con la misma Constitución de 1980, que no se ha modificado en nada, excepto por unos pequeños maquillajes, de hecho, la LOCE es una ley heredada de Pinochet.
Este es un país donde todo se comercia, somos una obra Bicentenario, pero ni con independencia política, porque con el Sistema Binominal la minoría puede ser mayoría”.
Y también está la otra minoría, la que se expresa como Música, lanzando un jarro con agua a la Ministra de Educación…
“Es que yo no creo que eso sea minoría, yo creo que esa niña es el volcán Chaitén de esta cordillera de imposibilidades: de los deudores habitacionales, la gente que sufre por la contaminación, por la delincuencia, por los malos trabajos, por las alzas… Nadie los escucha.
No es posible que jóvenes que están reclamando por una mejor educación, donde a la Sra.(Presidenta) le han dado 3 años de plazo, y donde los políticos aparecieron tomados de las manos engañando a la gente para hacerle pequeños cambios, al final siga ganando el lucro… No quieren hacer una educación pública, que no es una educación del Estado, sino que en lo público, donde la gente convive, como en Grecia, en la plaza pública, donde Platón discutía los temas de la Polis afuera, pero aquí todo se hace oscuro, desde el principio, entre 4 paredes, desde la Logia Lautarina, la CNI y la Operación Cóndor, todo eso (adaptado) se sigue manteniendo.
Que haya cúpulas en la oscuridad siempre ha sido malo. La gente quieren que le pregunten: ‘mire este es un TLC, le trae tantos beneficios y todos estos inconvenientes, ¿acepta si o no?’ Pero que no me entere que tengo un TLC, que no me entere que por esta calle ya no puedo pasar más porque tengo que pagar un peaje y un TAG, ¡que me consulten si quiero eso!”
Plebiscito para la LGE entonces…
“Siempre. O una asamblea pública y preguntarle a la gente, a los estudiantes y profesores que son los verdaderos protagonistas que padecen esta educación. La jarra con agua es un gesto simbólico, agua limpia que no tiene nada que ver con la represión que ejerce la policía mandada por esta Sra. y el Ministerio del Interior a estudiantes de 13 y 14 años que le sacan la cresta en las calles”.
¿Para que Yerko llegue a hablar de los políticos, significa que la política se farandulizó en Chile?
“No, yo no lo diría así. Yo creo que la farándula es un invento de esta clase política, como por ejemplo, poniéndoles nombre a los jóvenes para tratarlos de imbéciles. Es un invento de esta nueva praxis comunicaional, del nuevo lenguaje político del “Chile País” o “Imagen País”, del ¿cómo mierda venderle el país a los extranjeros? Y en ese contexto, las protestas son un mal precedente, hay que acallarlas y eso se logra con fuerza, con represión… Creo que Chile es el mejor alumno del capitalismo que ha tenido EE.UU. Yo creo que la rabia acumulada está trizando la tierra.
'Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica', dijo Salvador Allende, y en este Bicentenario los jóvenes están mostrando que con una jarra con agua se pueden simbolizar muchas cosas y obviamente la educación es la base de todo. Pedro Aguirre Cerda dijo ‘Gobernar es Educar’, y con la educación nos damos cuenta qué cosas padecemos, qué tenemos y qué podemos reclamar para vivir con más dignidad. En la educación está la base, por eso le tienen miedo a los jóvenes, porque son puros, no quieren lucro”.
Y la tele no quiere humor propio, el cual se ha perdido. Hay harta adaptación gringa, salvo el Club de la Comedia…
“Las temáticas de los canales se basan en la seguridad, en la sandia calá. Cosas nuevas, que vayan en vivo y que la gente pueda arrancarse con los tarros, no. Que la gente diga su opinión, no. O sea, rutinas que ojalan sean alineadas con el canal de turno, con el diario de turno… y todo se corrige”.
La Vida sigue Igual
¿Proyectos paralelos?
“Estoy participando en el proyecto ‘Grandes Chilenos’ de TVN, donde tengo que hacer la defensa de Manuel Rodríguez, a propósito de gobierno ciudadano, ¡aún tenemos patria ciudadanos! Parte con Neruda, pero no sé cuando viene Manuel Rodríguez. Además estamos haciendo una serie de Boris Quercia en Canal 13 que se llama “Mi Vida en los 80”, donde también está Daniel Muñoz y Tamara Acosta”.
Pronto en Santiago entonces, mientras tanto en regiones…
“Trabajando, pero en una especie de vacaciones. Con ir a una región, caminando por Conce, subiendo el cerro Ñielol en Temuco y respirando un aire un poco más puro que Santiago, me doy por pagado.
Y acá, el olor a yodo, a mar, exquisito. Mitad desierto, mitad muelle, la gente, el cantito, ¡todo para mí es vacaciones! Mirar casas antiguas, en Iquique pasear por la calle Baquedano, en La Serena ir al parque de las esculturas.
Mmm, el norte no sé, tengo familiares en Arica también, ¡qué ganas de ir a esa tierra peruana!, ¡o boliviana!, ¡o chilena!, ¡al final somos todos de una sola tierra!”.










